Contraste Abismal… El sistema Previsional uruguayo vigente hoy y su financiamiento

Sistema de pension en Uruguay
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Si bien en éste momento acaba de aprobarse un articulado de leyes que el presidente actual y su equipo denominan de Ley de Urgente Consideración (LUC), las cuales fueron manifestadas pero no presentadas a la población en las pasadas elecciones del mes de octubre (primera vuelta) y noviembre (segunda y definitiva), ahora se llevaron al parlamento, siendo aprobadas en ambas cámaras , aunque hay instancias que se evalúan actualmente por los trabajadores y actores sociales de poner a consideración a plebiscito porque muchas de las nuevas normativas se consideran retrocesos civiles en cuanto a derechos nacionales e internacionales a los cuales nuestro país adhirió.

Pasemos ahora a explicar un poco como funciona actualmente el régimen jubilatorio común general que exige 30 años de trabajo como mínimo y 60 años cumplidos. También hay jubilaciones por edad avanzada, por imposibilidad física, pensión por sobrevivencia y subsidio transitorio por incapacidad parcial.

El financiamiento del sistema está administrado por el Banco de Previsión Social (BPS) y se basa en tres pilares: régimen asistencial, régimen de reparto, régimen de ahorro individual.

El sistema gestionado exclusivamente por BPS se basa en el principio de solidaridad, esto implica que el financiamiento es realizado por toda la sociedad mediante diversos mecanismos tributarios. La solidaridad intra e intergeneracional se da entre los directamente implicados, o sea trabajadores y empleadores, quienes realizan aportes para financiar las prestaciones del colectivo. Otra forma es a través de los aportes de toda la sociedad mediante los impuestos indirectos. Se cumple así con dos de los cometidos fundamentales de la seguridad social: la participación de los directamente involucrados y la redistribución de la riqueza.

Las fuentes de financiamiento son tres, a saber:

1) Aportes de trabajadores y empleadores, Contribuciones Especiales de Seguridad Social (CESS)

2) Impuestos específicamente dirigidos a apoyar la Seguridad Social

3) Asistencia financiera del Estado

Las prestaciones no contributivas se cubren con la asistencia financiera y con impuestos asociados. Para accede a las prestaciones de actividad es necesaria la afiliación a BPS (además de los requisitos de cada prestación). Para accede a las prestaciones no contributivas de vejez e invalidez no es necesaria afiliación a BPS.

Las prestaciones contributivas de invalidez vejez y sobrevivencia (prestaciones IVS), se financian con la asistencia financiera, con impuestos asociados y con las Contribuciones Especiales de Seguridad Social.

El impuesto es un tipo de tributo. El tributo engloba: contribuciones especiales, tasas e impuestos.

Las CESS son los aportes que realizan los trabajadores y empleadores incluidos en el sistema, destinados a los organismos estatales de seguridad social. Este tributo establecido en el artículo 13 del Código Tributario, se caracteriza por generar un beneficio económico particular a quien realiza la contribución.

En el caso de financiamiento de las prestaciones IVS, se toman:

– los aportes jubilatorios personales y patronales,

– los aportes patronales por Servicios Bonificados.

También se ha establecido la afectación de tributos determinados que han cambiado a lo largo del tiempo, actualmente los impuestos afectados son: 7 puntos de IVA (Impuesto Valor Agregado) y el Impuesto de asistencia a la seguridad social IASS, creado en 2008 que se cobra sobre jubilaciones, pensiones y pasividades de mayor monto, otorgadas tanto por el BPS como por las Cajas Paraestatales (notarial, universitaria, etc) y servicios de retiro militar y policial. Este último se cobra sobre franjas diferenciales de ingresos.

Cuando los recursos genuinos no son suficientes para cubrir los costos del sistema, el Estado tiene la obligación, tal como lo establece la Constitución, de volcar recursos de rentas generales.

Tradicionalmente el sistema de seguridad social uruguayo fue gestionado desde el ámbito estrictamente público como un sistema de “reparto” o de capitalización colectiva, basado en el principio de solidaridad, donde los trabajadores y empleadores vertían sus aportes al Banco de Previsión Social (Instituto de Seguridad Social), quien proporcionaba las prestaciones correspondientes.

El 1 abril de 1996 entró en vigencia el actual sistema previsional, regulado por la Ley 16713, la que crea un régimen mixto (público y privado) para quienes son cotizantes de BPS, hecho que implicó, como veremos en esta unidad, cambios sustanciales en el sistema.

Actualmente el sistema está basado en tres pilares:

  • Régimen Asistencial
  • Régimen de reparto o solidario
  • Régimen de ahorro individual

El pilar asistencial, a cargo de BPS, es un programa de prestaciones no contributivas que cubren situaciones de vejez e invalidez, dirigido básicamente a sectores de la sociedad de menores ingresos, con un objetivo redistributivo. Tal como su nombre lo indica, estas prestaciones no contributivas se caracterizan por no requerir aporte por parte de quien la recibe. Su objetivo es otorgar un piso mínimo de protección, garantizando inclusión en el sistema y niveles mínimos de ingreso.

El régimen de reparto también es administrado exclusivamente por BPS. En él, todos los trabajadores y empleadores cuya actividad esté comprendida en el ámbito de afiliación de BPS tienen la obligación de realizar aportes. Estos aportes cubrirán de forma solidaria, a través del principio de solidaridad intergeneracional, las prestaciones que recibirá el colectivo.

El régimen de ahorro individual abarca a los trabajadores en el ámbito de afiliación de BPS. Establece el ahorro individual obligatorio a partir de determinados montos de ingreso, en cuentas personales individuales administradas por empresas privadas denominadas Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP). Habilita también a realizar, además del ahorro individual obligatorio, ahorro voluntario en dicha cuenta.

El régimen de reparto y el de ahorro presentan dos grandes diferencias:

El régimen de reparto es un régimen solidario donde el equilibrio de ingresos y egresos del sistema se da en forma mensual. El régimen de ahorro individual es de capitalización, donde el equilibrio se establece a largo plazo.

El aporte del trabajador es de 15% del salario

El régimen de reparto es un régimen de prestación definida, puesto que las tasas de reemplazo son fijas e independientes del importe de los aportes realizados. La variable de ajuste de este régimen es la tasa de aporte sobre los salarios computables.

El régimen de ahorro individual es un régimen de aportación definida, ya que la cuantía de las prestaciones económicas está determinada por las aportaciones netas acumuladas (cotizaciones menos gastos de gestión) y sus rendimientos financieros obtenidos a lo largo del tiempo. El aporte está definido, pero no así la prestación.

Hasta la entrada en vigencia de esta ley, el sistema era gestionado exclusivamente por BPS quien recaudaba y gestionaba los aportes y otorgaba las prestaciones para cubrir los llamados riesgos IVS (Invalidez, Vejez, Sobrevivencia). A partir de la vigencia del Régimen Mixto, BPS continúa siendo el encargado de la recaudación de los aportes, pero a ello se suma la tarea de distribución. En función de la situación del afiliado y de sus ingresos, se determina qué porcentaje permanece en BPS y cuánto se distribuye a la AFAP correspondiente. Esto habilita a recibir, llegado el momento y cumpliendo con las condiciones pautadas, prestaciones tanto por el régimen de reparto como por el régimen de ahorro individual. Las prestaciones que podrá otorgar este régimen mixto serán: jubilación común o por edad avanzada, jubilación por imposibilidad física, pensión por sobrevivencia a los familiares y subsidio transitorio por incapacidad parcial.

Existen tres niveles de aportes con este modelo: 1) régimen de jubilación por solidaridad intergeneracional que son prestaciones que se financian mediante aportación patronal, personal y estatal. 2) Jubilación por ahorro obligatorio son aquellas que se financian exclusivamente por ahorro personal. Se administra tanto pública como privadamente. Esto depende del salario con montos en franjas que son específicos. 3) Ahorro voluntario en que el trabajador puede optar si lo quiere, por una AFAP sin estar obligado como en el caso anterior. Se reparte en aporte 50% BPS – 50% AFAP

La ley prevé que si una AFAP presenta problemas, o se ausenta del país deben ser sus afiliados absorbidos por otra.

Otro punto a tener en cuenta es que una vez llegado el momento de la jubilación, los fondos que tiene la persona en la AFAP son transferidos a una aseguradora que administrará la renta vitalicia.

Autor: Lourdes Umpierres corresponsal de La Zona Cero en Uruguay.

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