Historia de cuarentena, Sebastián Galleguillo se prepara para Sordolimpiada en piscina hechiza

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Se dice últimamente qué si en cuarentena no aprendiste una receta nueva, no ejercitaste viendo algún entrenador en live por Instagram o por zoom, no aprovechaste la cuarentena. Sin embargo, Sebastián no se quedó atrás y la pandemia no lo detuvo y su anhelo por seguir entrenando pudo más. Puedo decir que él esta cuarentena la aprovecha y con mucho entusiasmo. En este caso su deseo era seguir entrenando natación para cumplir su sueño de competir en las Sordolimpíadas.

“Comencé hace 5 años natación por salud. Recuerdo que tenía mucha congestión, y cuando a un sordo se le tapa por tener muchos mocos pierde más la audición porque se le aloja en los tímpanos y eso evita que uno siga escuchando y siga perdiendo más rápido la audición de lo que debiera. Así que me recomendaron hacer natación con el fin de descongestionarme poder respirar mejor, ese fue el principio básico.

Empecé y después me termino gustando” cuenta Sebastián Galleguillo que tiene 18 años, es hipoácusico y comenzó natación desde cero en el Polideportivo La Patriada de Florencio Varela. Su entrenador es Guillermo Nobre y día le da contención y apoyo para que continúe con su sueño. Salió campeón bonaerense y de los Juegos Nacionales Evita, desde el 2018 compite a nivel Federado, tanto, su crecimiento fue enorme que este año semanas antes de decretarse cuarentena a nivel nacional paso a formar parte de los siete nadadores que convocó el campus Confederación Argentina Deportes (CADES).

Este deporte que ya es su pasión cuenta lo ayudó a ser más sociable y a tener más confianza en él.

Es así que esta historia nace después de 77 días en cuarentena sin nadar, de ocupar su cabeza en otras actividades, hasta que no aguanto y el ingenio de Marta y Edmundo, padres de Sebas, lograron construir una piscina en el terreno que tienen del barrio La Capilla, sector rural de Florencio Varela. A pesar de las adversidades económicas esta familia logró con esfuerzo y amor construir una pileta casera hecha con chapas, troncos de álamo, postes de madera, portones viejos, nailon para cubrir los 12,50 metros de largo, 2 de ancho y 1 de profundidad.

Sebastián Galleguillo, entrenando para competir en las sordolimpiadas

Calientan la pileta con una caldera, un tambor de 200 litros, una bomba que cuenta con entrada de agua fría y otra con salida de agua caliente.

La idea

“Esta idea loca se le ocurrió a mi mamá, yo le dije que quería seguir nadando y ella preguntó al entrenador cuánto podía tener de largo y ancho como para que tenga espacio en estirar los brazos y moverme bien dentro y después fue todo, ayuda de ella y mi papá en tres días la teníamos hecha. Era estar desde las 8 de la mañana hasta la noche” cuenta Sebas feliz, agradecido y por el apoyo incondicional que tiene de su familia.

El traje de neopreno se lo envió de obsequio Alejandro Pérez, encargado del Deportes Adaptado s al enterarse que había un chico que se había construido una pileta en su casa con materiales caseros.

La pandemia mundial si bien frenó muchas actividades, logró que los ánimos decayeran para muchos, pero para este adolescente sus deseos de competir y ganar no tienen límites:  Su anhelo las Sordolimpíadas

Sebastián Galleguillo, entrenando para competir en las sordolimpiadas

Autor: Lidia Barán


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