Víctima de carabineros que resultó en estado vegetativo aún espera justicia.

Mario Acuña
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Mario Acuña Martínez, de 44 años, se encontraba viendo cómo una fogata era alimentada por niños, jóvenes y adultos el pasado 23 de octubre en la esquina de Bajos de Matte con Los Olmos, en la comuna de Buin. “Él fue a mirar, pero no estaba haciendo nada”, dice su vecina y testigo de lo que ocurriría, Lorena Pereira, quien se encontraba con sus hijos en el lugar.

Había toque de queda. Según relata Clara Reyes, madrina de Mario, llegó un automóvil de Carabineros con las balizas apagadas. “Se bajan seis y comienzan a disparar al tiro”, relata, aludiendo al uso de perdigones. Todos quienes estaban en el lugar corrieron a la casa de la tía de Mario que vive justo en la esquina. Una vez dentro, se acordaron de él. Fue en ese momento cuando, como recuerda Lorena, lo vieron ensangrentado en el suelo.

Lo dejaron tirado ahí, se levantó y se fue caminando a la casa de su tía, donde estaban todos sus demás vecinos que participaban de la fogata. Tenía la chaqueta y la polera ensangrentada. Le contó a su tía que le habían pegado. “Me patearon con los bototos entre tres pacos”, alcanzó a decir aun estando consciente.

Al verlo entrar ensangrentado, su tía y vecinas pensaron que se trataba de perdigones, pero no; habían sido los reiterados golpes en la cabeza y en todo el cuerpo que recibió por parte de los carabineros los que lo dejaron así. Al observarlo consiente, no lo llevaron al hospital, le detuvieron la sangre. Tampoco llamaron a la ambulancia, por miedo, “porque estaban los carabineros aún en la esquina, y pensamos que le podían hacer algo”, explica Lorena.

Mario manifestó querer acostarse. Dijo que tenía un cototo en la cabeza que le dolía mucho. No pensaron que sería más grave. Al día siguiente fueron las mismas vecinas a dejarle diclofenaco en crema, cuando las personas que viven con él -su tío y su primo- les dijeron que estaba convulsionando y botando espuma por la boca, orinándose.

Llamaron a la ambulancia a eso de las 13:00 horas. Sacaron a Mario de la casa y lo revisaron los paramédicos, quienes dijeron que estaba muy grave y que tenían que llevárselo al Hospital Barros Luco. Fue ahí donde recibieron la noticia de que estaba en estado de coma y que tenía muerte cerebral. El pronóstico hasta hace dos semanas era que Mario no volverá a abrir los ojos ni a hablar. Quedó en estado vegetal. “Está muerto en vida”, declara su vecina Lorena. Dos meses después, Mario fue intervenido y abrió un ojo, el personal del hospital tampoco se comportó en forma ética, todos los días la presionaban preguntando cuando se lo llevaría, si estaba lista su pieza, además de comentar que personal de carabineros averiguaba constantemente el estado de salud de Mario.

De: Cuando el rio suena.

“HOMICIDIO FRUSTRADO”

Mario es de una familia de escasos recursos, vive en una casa que no tiene luz ni agua. No trabaja de forma apatronada, hace “pololos” a su tía y a las vecinas del lugar.

A 10 meses de la arbitraria golpiza propinada por carabineros, Mario salió del hospital, se encuentra con una  traqueotomía para poder alimentarse, con su cuerpo paralizado y encogido, por el dolor, está bajo los cuidados cariñosos de su tía Paola que ha sido pilar fundamental en sus cuidados, allí le construyeron una pieza para poder cuidarlo.

Según comenta Paola el  Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) se presentó en su domicilio los primeros días de ocurrido el hecho, junto ellos el abogado Ariel Gómez comentándole que se interpondría una querella por el delito de homicidio frustrado en contra de los carabineros que estuvieron involucrados esa noche, “vinieron una vez luego de eso nunca más supimos de ellos, a los pocos meses el abogado dejo el caso, sin ningún aviso” se le consulta por una presunta acción legal bajo la misma figura, pero no se le ha informado de avances, al día de hoy desconoce hasta el número de causa.

Hace unos días se acercó una abogada a prestar ayuda en el caso de Mario, siendo hostigada y retenida por carabinero por más de una hora, al día de hoy no se ha comunicado con la familia.

Según se comenta la Fiscalía de San Bernardo estableció un recurso de protección para la familia de Mario y los vecinos que lo ayudaron, debido a que fueron hostigados por policías de civil los días siguientes al hecho. “Vinieron a la casa de Mario y a la de su tía preguntando por él, que qué le había pasado, que había sido una riña decían”, relata Lorena. “Estuvieron viniendo como cuatro días seguidos. Uno de esos días, justo estaba una funcionaria del INDH acá y habló con los detectives, le mostraron la tifa y se fueron”, apunta.

Su familia tramito ayuda con la Municipalidad de Buin, quienes prometieron hacerse responsables los primeros seis meses, de los cuales solo se recibió ayuda monetaria por 1 millón doscientos, dinero que fue completamente usado para construirle una habitación con las comodidades mínimas y dignas para Mario, sin obtener nada más, su familia ayudo con el resto de material que falto para terminarla, no han recibido ayuda por parte de asistentes sociales, ni medicamentos, tampoco de contención emocional a través del personal de salud mental.

Los siguientes seis meses de ayuda indicaron en la municipalidad serian por parte de la Gobernación, al día de hoy no han recibido nada.

Al preguntar a Paola como esta de ánimo, si duerme por la noches, indica que desde lo de Mario no duerme tranquila, esta notablemente angustiada, desconfiada y temerosa, me cuenta “a veces se pasea el furgón de carabineros y nos alumbran con los focos la casa” Con todo esto solo surgen las siguientes dudas,  que sucede con los culpables de este horrendo hecho? claramente siguen en ejercicio dentro de la institución impunes, por el caso de Mario, el estado de Chile y su gobierno asumirán su responsabilidad en este caso?

Hasta ahora solo tenemos interrogantes, nada claro, todo difuso y cubierto….

PCH

Observadora de DDHH

Anexppsa Chile


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